Lo primero que les impactó fueron las moscas que utilizamos para la pesca del barbo y del bass, de las cuales llevaba un par de cajas por descuido, y menos mal que no llevaba los montruos que utilizo para el lucio, porque con estas ya alucinaron bastante.
Pero el que más flipaba era yo, en el tiempo que llevaba sin subir por allí las técnicas de pesca, los bajos y los materiales de montaje de las moscas, la investigación, el conocimiento del medio, etc, de esta gente que forma parte de la elite gallega y lo mejor de todo es que sin conocerme me trataron como si formara parte del grupo, y mejor aun me enseñaron y aconsejaron en todo lo que pudieron.
Aquí el señor Gayoso, con el que compartí otra jornada en el miño
El señor Rafa Bellas, que espero que se haya recuperado de sus problemas de espalda.
El señor Manolo enseñandome a pescar reos, al cual he de decirle que el maestro rapala me dijo que las cucharillas que me regaló del salmón para el lucio eran pequeñas.

Y aquí los artifices de tan magnífico viaje el tio Julio Seijas y maestro mosquero, y el que me transmitió la afición por la pesca desde pequeño, me introdujo en la pesca mosca y en el montaje, y que en ese momento me estaba dando una muestra de donde poner la mosca,
y mi tía Elena, la pescadora de la pradera, que espero que se recupere pronto de la rodilla para ir de pesca de buen humor.
y aquí sitios míticos donde estuve, y otro que me impresionó como el embalse de Belesar que estaba vacío donde ibamos a pescar bases y lo que había eran bogas de gran porte.
Aquí me pillaron midiendo si la troita daba la medida y una foto que me parecía una postal.